Adrienne von Speyr - Magd des Herrn - Ein Marienbuch
Libro

Magd des Herrn Ancilla Domini

Una vez dijo Karl Barth, el teólogo protestante de Basilea y amigo de Hans Urs von Balthasar: «Si yo me convirtiera al catolicismo, lo primero que haría sería escribir un libro sobre María, porque en ningún otro lugar puede aparece tan luminosamente la singularidad de la concepción católica de la fe y de la vida como en ella». Luego de su conversión, Adrienne von Speyr cumplió el deseo de Karl Barth. En efecto, el valor de este libro mariano está en ubicarse en la singularidad católica fundamental de la fe y de la vida de María.

En gran simplicidad, el libro deja aparecer y despliega el gran tesoro de luces de gracia contenido en la vida de María y, al mismo tiempo, llama a que el lector continúe a desarrollar ese tesoro en nuevas meditaciones y oraciones.

El libro, fundamentalmente, presenta una actitud, la actitud del sí perfecto, de la fe y el amor total y sin reserva alguna. De modo simple, transparente, preciso y profundo se presenta aquí algo de lo más hermoso que jamás fue dicho sobre el sentido interior del sí en la vida de María (y así en la vida de todo redimido).

La luz del sí
El alma de la Madre
María y el ángel
Maternidad
La visitación
El Magnificat
María y José
Espera y nacimiento
La presentación en el templo
Nazaret
El Niño de doce años
El adiós
La boda de Caná
Los desaires
Gólgota
María y Juan
Pascua
Pentecostés
Muerte y Asunción
María en la Iglesia
La Madre y la oración
La llamada de la Madre
La Madre y los hombres

Como una gavilla se recoge en su centro y se expande en sus extremos, así la vida de María se concentra en su sí. A partir de este sí, su vida recibe su sentido y su forma, se despliega hacia delante y hacia atrás. Lo que resume su vida de modo único es al mismo tiempo lo que la acompaña en cada instante de su existencia, ilumina cada vuelta de su vida, otorga su sentido determinado a cada situación y le regala siempre de nuevo a ella misma la gracia de la comprensión en cada situación. Su sí llena de sentido todo respiro, todo movimiento, toda oración de la Madre del Señor. Pues ésta es la naturaleza de un sí: atar al que lo pronuncia y a la vez dejarle plena libertad en la configuración. Quien lo pronuncia lo llena con su personalidad, le da su peso específico y su color único, y a la vez él mismo es formado, liberado y realizado por su sí. Toda libertad crece y se desarrolla por la donación y por la renuncia a una libertad sin ataduras. Y de la libertad que se ata proviene toda forma de fecundidad.

De «La luz del sí»